Dormimos en los Bungalows de una senhora mayor que era mas mala que la tinha, famosa por sus gritos y sus "Pay now, pay now!!". La tipa tenia un feeling especial con Larri y nos reimos un rato viendo como se vacilaban el uno a la otra. El caso es que esa noche dormimos 12 horas seguidas. A la manhana conocimos a unos valencianos que nos estuvieron contando sus peripecias de viajeros. Llevaban 3 meses de trote por Nepal e India y todavia les quedaba un mes mas. Vamos, que yo me creia capitan general con mi viaje y no hago nada mas que encontrar vividores.
Bajamos a desayunar a la playa y, para variar, nos ponemos cerdos a comer (arrocito a la cubana, muesli con yogurt, fruta,...) y salimos a ver Railey de paseo. La primera parte del paseo fue un poco sosa hasta que llegamos debajo de unos mogotes que tenian unas cuevas curiosas a las que se accedia por una escala de madera de lo mas rudimentaria. Pasamos por al lado de la "diamond Cave" pero decidimos verla a la vuelta (cosa que nunca hicimos).
Pasamos de largo por la parte turistica de Resorts de lujo y tras dar varias vueltas encontramos, ya al atardecer, la subida a un lago que estabamos buscando. Empezamos la trepada por un camino que habian equipado con cuerdas para subir. Por el camino preguntamos a unos tipos que bajaban a ver si faltaba mucho y nos dijeron que no nos iba a dar tiempo. Nosotros, por supuesto, para arriba. Llegamos a un view point, vistas increibles sobre la bahia de Railey y decidimos tirar para abajo. Cuando bajabamos nos encontramos a Larri que se habia quedado atras y decidimos intentar, de todas formas, la llegada al lago. El camino se complico bastante y bajo coaccion por parte de Ainara al grito de "si bajais por ahi os jodo el viaje hasta el ultimo dia" nos dimos la vuelta a 50 metros de destrepe del lago.
A la vuelta, ya de noche, nos pillo una tormenta tropical, que forma de llover, y nos metimos a cobijo en unas rocas de la playa. Como aquello no paraba seguimos andando, de noche y lloviendo. Volvimos por otro camino costero saltando rocas e intuyendo el camino mas que viendolo.
Tanto ejercicio nos habia abierto el apetito asi que volvimos a ponernos chatos (Spaghettis, arroz,...). Aqui en Thailand se estila mucho eso de hacer malabares con barras de fuego y aproveche para recibir mi bautismo (de fuego) con la barra. Ahora ya lo se, como hippie no me podria ganar la vida, que torpeza!.
Y de ahi a la cama, que ya era hora.
sábado, 26 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario